HISTORIAS PERSONALES SOBRE LA DEPRESIÓN Y EL SUICIDIO
- davidsalazar1184
- 15 mar 2022
- 7 min de lectura
Lo que te voy a contar es una experiencia personal que ha sido modificada por obvias razones pero que tuvo lugar en un momento clave de mi desarrollo como persona y profesional, esta es la historia de dos personas con quienes entendí mucho sobre lo que es la depresión y el suicidio.
Recuerdo que durante mis estudios universitarios realizamos con mis compañeros muchos trabajos relacionados al tema, buscamos en manuales definiciones, averiguamos los distintos abordajes, consultamos con profesionales, todo parecía claro según la teoría, todo estaba reflejado en las “buenas” calificaciones, sin embargo, y, tras varios años de haber salido de la universidad empecé a tener un acercamiento más sincero a esta dolorosa situación, y de primera mano, ya que en aquel momento yo, también atravesé el sombrío camino de la depresión, fue un duro golpe a mi ego de profesional y decidí defenderme de este sentimiento olvidando todo lo que sabia sobre la depresión, todos los tecnicismos de manual, las teorías quedaron de lado, la psicología quedo de lado. Sentía que atravesaba por una situación adversa, que había pisado fondo y me sentía desesperanzado a tal punto que todo lo que hacía de forma habitual de repente y sin ninguna razón perdía sentido, utilice alcohol, drogas, salidas con locos amigos, pero nada siento que surtió efecto, el mundo se había vuelto un espacio efímero con pocas posibilidades, también confieso que en algún momento pensé en la posibilidad de morir, sin embargo esta idea no prosperó, tal vez, y en buena parte, porque alguien me tendió su mano generosa.
Como profesional estudié formaciones, asistí a encuentros, tenía mucha capacidad intelectual para afrontar algo que supuestamente a un psicólogo, no debe afectarle o sabe cómo manejarlo, Médico sanate a ti mismo me decía, pero las cosas son más complejas de lo que uno se puede decir de boca hacia afuera. En medio de mis oscuros sentimientos a los que nunca pude darles nombre, un familiar me invitó para asistir a los grupos de 12 pasos, (jajaja pensé a en mis adentros sin hacer notar la ironía), sin embargo en ese momento estaba desempleado, vivía con mi madre y sabia que no tenía nada que perder, y, como era una persona complaciente, a regañadientes termine diciendo que si, aunque en el fondo quería decir que !no! y simplemente fui. Al entrar me recibieron amablemente, el ambiente estaba limpio y muy ordenado, sentía una atmosfera algo inusual, había gente de todo tipo: personas con tatuajes, peinados extravagantes y ropa muy floja, también había gente con traje y corbata, había mujeres, hombres, personas de todas las edades, condición económica y social, y, sin embargo, parecía que dentro del grupo esto no tenía la menor importancia. Empezamos la reunión con la oración de la serenidad la cual recitamos tomados de las manos y a continuación luego de tomar asiento, el encargado concedía la palabra a cada miembro, una mujer joven, se puso de pie dijo su nombre y todos la saludaron al unisonó repitiendo su nombre, entonces con la mirada fija a toda la sala y con una presencia clara empezó a hablar liberando su alma con cada palabra y cada gesto, su tono era alto y movía las manos con firmeza, sus ojos cristalinos confesaban su debilidad y fortaleza para afrontar el día de hoy, porque, cada día es una victoria, un día mas en que por solo 24 horas fue capaz de perdonar, de sonreír, de aceptar… ella lo dijo todo, lo dejo todo, había odio y perdón por aquellos que maltrataron a la niña inocente que sigue llorando dentro su cuerpo adulto y, que lentamente y con mucho valor se repone día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, cuantos episodios de dolor tejen la cadena de sucesos, cuantos pedazos de su espejo roto todavía se encuentran perdidos y sin embargo ella ha decidido recogerlos uno por uno y con paciencia restaurarlos, sin medicinas sin psicólogos solo con decisión y libertad, el grupo es el único espacio en el que puede respaldarse, es el único confesionario donde te escuchan personas imperfectas de todos los colores y que al igual que ella, habían decidido juntos superar el sufrimiento.
Luego de escuchar a esta mujer joven, no pude menos que llorar con disimulo agachando la mirada, me sentía conmovido por su honestidad, por su pureza y valentía, entonces llegó el turno de una mujer de mediana edad, confesó que había intentado suicidarse de tantas formas, y según lo contó, lo hacía porque el riesgo era emocionante: saltos de azoteas, ingesta de pastillas, corridas a la autopista, rescatada por salvavidas, quirófanos, en fin. Ella, se daba cuenta de que cada vez que ponía su vida en riesgo su madre sufría desesperada y que, en cierto modo, y muy extrañamente, eso la complacía. Había vivido en una burbuja de cristal prácticamente desde que vino al mundo, su madre, la sobreprotegía con una especie de cuidado férreo, y temerosas advertencias sobre lo peligroso que es el mundo, según decía, su madre, la controlaba “por su bien”. La madre, fue abandonada por el padre, estando embarazada y jamás habló claramente sobre él, evadiendo el tema, cuando fue adolescente su madre, se refería a él, como una persona de mal actuar y peligrosa, convenciéndola que renuncie a conocerlo. Ella, por su parte desde adolescente había intentado escapar de casa, agobiada por su madre y muy resentida por el secretismo en torno al padre. La primera vez lo hizo en pijama en una noche de lluvia, la encontraron unos vecinos empapada en la banca de un parque, su madre no explicaba el comportamiento de su hija y visitaron psiquiatras y médicos, pero su malestar no sanaba con los medicamentos. Su madre, según refería la consideraba una niña privilegiada, tenía todo lo que materialmente deseaba, pero, según confiesa ella, no quería nada de su madre, en su interior había crecido un resentimiento y un sentimiento de venganza, que lo único que quería es castigar a su madre, por negarle a su padre, y la mejor forma era recurriendo a este tipo de comportamientos riesgosos, estaba furiosa, todo se trataba de un acto de rebeldía que le tuvo al borde de la muerte, dice que su madre, creía saber la solución a sus problemas, pero ¡nunca supo nada!. A pesar de que parecía haber superado en gran medida sus impulsos suicidas, se notaba en sus labios apretados que su proceso de liberación emocional seguía en curso, pues se enteró que el padre había muerto no hace mucho. Ahora es tiempo de construir un padre interior decía, tal vez un padre divino, un padre arquetípico, un mentor, o un padre psico mágico, que se yo, esto es lo que tengo, en cuanto a mi madre, he aprendido a entender su dolor, solo se trató de una mujer abandonada, no puedo esperar más, solo, ¡les agradezco a los dos la vida!
La reunión continuó, pero en estos dos casos pude entender mas sobre la depresión y el suicidio que todos mis años de universidad, me preguntaba en mis adentros ¿para que sirven los manuales de psiquiatría?
Cuando llegó mi turno, tuve el valor de hablar con honestidad, y a pesar de que mi situación no se comparaba con las mencionadas, me sentí libre y con un nuevo horizonte, tan solo bastó saber que hay personas que están dando lo mejor de sí para superarse, luchando contra su dolorosa situación. Los admiro…
Amigos queridos, como veis la cura para el dolor no es un acto procedimental que se elabora paso a paso en un laboratorio, es mas bien un proceso orgánico, donde nosotros como sanadores tan solo somos acompañantes, no existe una fórmula para tratar las dolencias que aquejan el alma, el verdadero hacer del médico es hacer sin hacer, o como decía mi profesor de danza primal cuando le preguntábamos y si ya no se que hacer con el cliente en la terapia ¿Qué debo hacer? El decía si ya no sabes que hacer, ¡Sé humano!, estas palabras me han acompañado en mi proceso como psicólogo.
Algo que pude notar en los grupos de 12 pasos es que son espacios con un serio enfoque espiritual, aquí reconocen un poder superior, se practica la solidaridad, la honestidad mas radical que podrás ver, hay colaboración y, lo que mas me sorprendió, es que nadie gobierna a nadie, y sin embargo siempre están funcionando, a pesar de no haber una cabeza una autoridad los grupos de 12 pasos son los mas extendidos a nivel mundial y me atrevo decir que han salvado mas vidas que la medicina, la psiquiatría o las instituciones religiosas y de salud, pues el principio espiritual del anonimato hace que los egos se disuelvan en la comunión del compartir y la solidaridad.
Esto es algo que quiero resaltar, pues muchos enfoques terapéuticos dejan de lado los anhelos espirituales de sus clientes. Les puedo asegurar que todas mis consultas tienen un factor común y es el anhelo que las personas tienen de sentirse libres y plenos, ¿acaso existe deseo más profundo en la existencia que este?, ¿Acaso no nos enseñan en las escuelas que la gente da la vida por su libertad, que ese es el principio de la democracia que es el valor mas importante? y sin embargo seguimos buscando la libertad y la plenitud en cualquier placer transitorio en drogas, alimentos, en personas, en apuestas, en ejercer el poder, en comprar compulsivamente, incluso en el suicidio se busca liberarse de una vida oprimida carente de sentido. Todos tenemos sed de libertad.
Tiempo después de haber asistido a un grupo, pude invitar a muchas de estas personas a mi terapia, donde todo lo que aprendí en los grupos y en mis formaciones académicas tomaron mucha fuerza y significado, aprendí técnicas de respiración, de meditación, y trabajo corporal, terapia Gestalt y otras técnicas que son poderosas y que fueron de gran apoyo para quienes fueron mis compañeros de grupo, ahora les veo mejor, conscientes de su dolor y dando pasos de libertad en su camino por encontrarse a sí mismos.
Para ellos estas palabras
David

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